martes, junio 03, 2008
Carta a la Niña Brownie
Bueh… primero que nada, pido disculpas por la terrible demora, pero me gustaría que entiendas que he estado corto de tiempos por distintas razones de las que no he de comentar ahora.
Pero en fin, vamos a lo nuestro…
Quería contarte lo felíz que estoy de que te llegaron los 18 y algo me dice que lo festejaste a lo grande. Y no te preocupes si no estuve por ahí, porque en realidad, por muchas millas y leguas que haya de tus brazos a los míos, mi corazón abraza muy fuerte al tuyo, porque siempre sé que te tengo cerca, como vos a mí…
Tener 18 es algo muy interesante de a ratos y es lindo que alguien a quien quiero tanto le deje algo especial. Por suerte estás en un ambiente nuevo y seguro, alguna que otra copa de más pasó por tu garganta.
Glen, no sabés lo bien que me siento sabiendo que estás bien y que me llamaras para mi cumpleaños fue espectacular, me hubiera gustado poder hacer lo mismo con vos, pero tendrás que conformarte con esta carta. La verdad, el hecho de que hayas cumplido años no es la única razón de esta carta, ya que hay muchas cosas que quiero decirte y no sé por dónde empezar.
Glendita, sos una amiga tan especial que hay veces que no entiendo porqué estás tan lejos de donde te encontraba para hacerte reír (algo que no me costaba tanto jeje!), no me termina de entrar en la mente porqué tu voz suena tan lejos, allí en donde no puedo escucharla. No estoy seguro de porqué tus brownies se han vuelto un alimento casi enigmático, cuyo saber vuelve al paladar tras recordar la primera vez que viniste a mi casa.
¿Peleas? Algunas… ¿Desacuerdos? Varios… ¿Anécdotas? Raras… ¿Cariño? DEMASIADO!... y es que te lo merecés… no nos conocemos tanto porque si nomás… por algo más debe ser… y tal vez te recuerde a cuando escuchábamos todo el tiempo: “vos sos igual a él” y a mi “vos sos igual a ella”, pero ¿sabés qué? Puede que si, pero a mí no me gusta la leche condensada con Nesquik! Jajaja!
¿El cine te dice algo? A mí me sugiere miles de cosas, es por eso que las películas de a montones eran tema de charla en general y lo bueno era que siempre había alguna escena en alguna que podía contestar por uno lo que uno mismo quería decir. Lo chistoso es que paradójicamente, nunca fuimos al cine juntos! Jeje!
Niña, te extraño! Y en tu cumpleaños te extrañé más! Es raro recordar que lo último que me dijiste fue “te conozco mucho hace poco… nos vemos…”, espero que nos veamos pronto.
Chatear de tanto en tantísimo y con una diferencia horaria de por medio es bastante significativo para mí, porque no entiendo muy bien a qué se debe y lo más seguro es que la respuesta nunca me llegue.
Si algún día leés esta carta, deseo que leas no sólo las palabras, sino lo que intento transparentar con ella, porque que te quiero mucho es evidente, pero lo demás está oculto en algún lado…
En realidad se nota tu ausencia… espero verte pronto Glenda…
La verdad no sé si puedo decir algo más y no me sale nada chistoso para cortar la melaza, ja! Así que la dejo acá…
Un beso enorme Glenchus…
Con Cariño y Paciencia, el niño brownie que se hace llamar –GW-
Carta a Full Monty
Enano Cabrón,
Es irónico saber que también seas producto de cuando estaba adentrado en la religión católica, porque yo creo que a esta altura, todos conocen nuestra relación con ese asunto y la verdad no estoy seguro de que alguno piense “estos hijos deputa eran católicos?”. Encima de todo, “conocernos por copiar”. Copiar los sacramentos! Ja! Así, de tránfuga en tránfuga, entablamos charla, bromas y listo! Teníamos amigo el sábado a la mañana!
Tu primer día de clases en
Entre las cosas que compartimos fueron las primeras chupinas a gimnasia, para ir a tu casa a jugar al Works y tomar Pepsi! Jajaja! Que pulenta eran esas tardes sin hacer nada! Y las tarde de “hacer los trabajos” en lo de Jorgito, que terminábamos escupiéndole la gaseosa y cagándonos de risa en su cara! Jajaja! Que forrazos!
Sos tal vez con el que más sincero soy, y tal vez vos lo seas conmigo, porque fijate que nunca nos damos vueltas a la hora de putearnos, y eso está bueno. Sos tal vez con el que más me puteé en mi vida, mi amigo y hermano más golpeado e insultado, que me golpeó e insultó más en su vida! Maduramos muy rápido y extraño por ahí ser el más chico del grupo, que se juntaba con el otro más chico del grupo.
El apodo de Fufi! Que tan famoso se hizo por mí y que tanto te emboló hasta que te ganó por fuerza y terminaste siendo el “Sargento Fufi” en el Medal! Ese apodo es sólo una de las innumerables cosas que tuve la suerte de sacar de vos y para vos! Ja!
El porrón y el truco son cosas que me enseñaste, y lo digo porque me acuerdo el día jugando al truco detrás del Palio rojo que rifaban en el cole y que supimos firmar con las llaves de nuestras casa. Y bueh! El Porrón! Palabra mayor! Una de las pocas personas que me dijo en la vida: “vení Gordo, te invito una Corona…” y jamás! Jamás la cobró! Que grande!
Poder discutir horas y horas y putearnos, “vos jodés pero no te gusta que te jodan!”, “te voy a meter un bollo”, “no te hagás el malo! No me hinchés las pelotas…”, todas esas son famosísimas frases que intercambiamos constantemente porque somos barderos entre nosotros y con los demás. “Así empiezan…” dice Lucito, y lo peor de todo, es que ya se sabe! Y lo disfrutamos encima!
La verdad que si con el Colo siempre me siento chico, con vos siempre siento maduro y listo para todo, porque si admiro algo de vos es tu seguridad (o mal carácter! Jaja!) que muchas veces cuesta peleas eternas y nunca una piña de más! “Voy a llamar al preceptor” dijo la vieja, y nos olvidamos que somos enemigos y nos acordamos que somos casi hermanos y codo a codo la bardeamos a la pobre señora…
Nunca es malo ser un poco negro o un poco pesado, por eso
No sé si es necesario recordarte que para mí siempre las luchas más parejas en todo, los juegos más parejos (y hasta clásicos), los desafíos, siempre serán “Gordo vs. Full” porque la vida lo dispone y porque nos merecemos muchísimo el respeto que el uno le tiene al otro.
Y yo no sé si leerás esta carta, porque sé qué opinás sobre esta expresión, pero si lo hacés, vas a ver que cuando pienso en lo mucho que hemos compartido, he aprendido a crecer un montón. A valorar a mi amigo como a mí mismo y si ni se puede parar, hay que levantarlo y sacarlo del baño, porque el patovica del boliche en Bariloche nos está puteando. (tómese como una analogía algo sarcástica, lo aclaro porque este medio carece del mismo).
La verdad perra, que una vez más, siendo menor que vos, reconozco que te admiro aunque seas un ebrio mala onda e hincha de un club de mierda.
Te deseo un felíz cumpleaños como por octava vez y espero que la pancita cervecera se recate y venga y te tire la goma! (vos me entendés culia!)
Sos un cabrón de bolsillo con mucho que dar! Un abrazo!
Con Consciencia y Porrón, tu hermano pero no de sangre –GW-
PD: Andáte a dormir vos! Yo quiero estar de la cabeza! (vos sabés cómo sigue)
Ok