domingo, julio 20, 2008

Carta al 2do Año

2do Año,


A que no sabés qué…


Esa frase significa tanto que no es necesario recordar las distintas respuestas que tiene…


Querido año, ¿cuántas cosas nos tendrás guardadas? El destino y vos tienen tanto que ver que me da curiosidad saber. Tuvimos que esperar algunos pocos meses para entender que nos amábamos. Nos llevó dos años asegurarnos que ese tiempo no es nada y que esperamos muchos más. Aguantaremos miles de años más juntos, así que año, no te sientas único, sólo sos uno más de ellos.


De todas formas, no todo es malo para vos, porque hay varias cosas que te hacen especial. Vos fuiste quién llevó nuestra relación a un nivel mayor… más compromisos, madurez y aventuras… complicidades, bromas, amigos que vienen y van… secretos, frases, celos –muchos-…


Mes a mes a mes a mes hasta doce otra vez, nos hiciste reconocer que lo que sentíamos el uno por el otro era tan real que hasta el más crédulo estaba desentendido de lo que nos pasaba. A simple vista estaba que el amor salía de nuestra misma piel y se abrazaba con la del otro.


Sólo tu, año, y ella conocen casi todo lo que pasa en mi corazón, pero sólo ella tuvo el valor de continuar junto a mí, tu sólo estuviste un tiempo siendo testigo de cómo la semilla del amor se plantaba en mi corazón y absorbía toda la energía del de ella y los nutrientes necesarios de la pasión que se generaba alrededor del mío.


Tengo dudas de empezar a contar anécdotas que han sucedido al tu largo y ancho, ya que son tantas –las buenas y malas- que no podría seleccionar algunas y descartar otras. Sin embargo, esas anécdotas viven en la memoria de ambos –dos- y ni hablar del amor que ellas nos significan. Ese amor alrededor de bromas y peleas, de cafés en confiterías y llantos por las noches detrás de una pantalla. Esas sorpresas raras y hermosas intuyendo lo que el otro va a hacer antes de que lo haga y esas en las que no se sabe que va a hacer pero se espera que lo haga.


Soñar con una noche y una mañana compartida, es un sueño dos años más cercano. Gracias a vos año que das lugar a tu hermano el tercero. ¿Tendrá el tercero las cosas que vos nos dejaste? No sé. Anhelo que si y anhelo que no… Las cosas que vos nos dejaste han sido magníficas y maravillosamente importantes en el amor que día a día, mes a mes (hasta doce otra vez), ha ido creciendo y consolidándose como original y decidido a ser más que real.


Lo real que es el amor que existe entre los dos ahora es tan increíble que ya parece de ensueño. Quiero decir, es tan real que no parece real, y esa paradoja es la que en tu vida de doce meses ha hecho que me sienta más y más enamorado de esa pequeña ternura que antes de conocerte a ti año, me dio un “si, si quiero”. Este enamoramiento a veces me ciega y ensordece a veces, es cierto, pero en otras ocasiones, hace que mis sentidos se refinen y los de ella también. Es de ese modo que los besos saben más dulce, las caricias más suaves, los susurros al oído más románticos, las figuras de nuestros cuerpos más sensuales y los aromas de nuestra piel se tornan más provocadores.


Es irrepetible lo que hemos vivido como esencias que se juntan. Es único lo que hemos consumado en par, tal como la pareja de pingüinos que se turna en el nido. Es fascinante cómo hemos combinado, cual manzanas en un mismo pastel. Es especial cómo la paz que nos rodea a ambos –dos-, se asemeja a la que rodean a las tortugas que flotan en una pecera (alguna vez vistas en el zoológico, muchos meses atrás). Es notable cómo notar a las demás parejas nos transforma al pensamiento instantáneo de “yo también puedo hacer eso cuando yo quiera…”.


Querido año, no has hecho más que revelar el amor que nos venimos revelando de antes, pero con un color más intenso, con una carcajada más estruendosa y una piel más cosquilluda. Sólo por eso te doy las gracias y te digo adiós año. Me has hecho feliz mientras estuviste y tu hermano por venir tal vez me haga tan feliz como vos, pero no tanto como ella. Porque ella me hace feliz y yo a ella.


Así que no te retengo más, te suelto de este fuerte abrazo y te dejo partir año. Te recordaremos a dueto como algo fantástico pero no te viviremos más. Ahora viviremos el que vendrá y el que vendrá después del que vendrá y el que vendrá después del que vendrá después del que vendrá y así sucesivamente hasta que nuestro amor sea tan grande como nosotros vamos a ser, hasta que nuestro amor envejezca como haremos juntos.


Adiós Año… Es probable que no te extrañe, porque suficiente la extraño a ella.

Con Cariño y Paciencia, este enamorado…

-GW-